El sector comercial de la República Dominicana se encuentra de luto tras el reciente fallecimiento de Román Ramos Uría, reconocido visionario y fundador del Grupo Ramos. Su partida deja un vacío irreparable en la industria minorista del país, un sector que transformó radicalmente desde su llegada a territorio dominicano en el año 1959, consolidándose como uno de los pilares fundamentales del desarrollo económico nacional y generando miles de empleos a lo largo de su trayectoria.

La historia empresarial de Román Ramos Uría comenzó a forjarse de manera decisiva en el año 1965, cuando, junto a un socio comercial, adquirió la pequeña tienda conocida como La Sirena. Con una visión innovadora para la época, el empresario asturiano introdujo en el mercado nacional conceptos revolucionarios como el sistema de autoservicio y una política firme de precios bajos, sentando las bases de lo que hoy en día constituye uno de los conglomerados de retail más grandes e importantes de toda la nación.

El legado de Román Ramos Uría trasciende la emblemática marca inicial, expandiéndose exitosamente con la creación y consolidación de cadenas muy queridas por las familias dominicanas como Súper Pola y las tiendas de descuento Aprezio. Este impresionante emporio comercial no solo ha transformado los hábitos de consumo de la población, sino que continúa operando como un motor fundamental de la economía local, ofreciendo empleo directo e indirecto a miles de colaboradores en todo el territorio de la República Dominicana.

Tras darse a conocer la lamentable noticia, diversas figuras del ámbito empresarial, gremios comerciales y la sociedad en general han manifestado sus condolencias y profundo pesar a los familiares y allegados del fenecido empresario. Se espera que en las próximas horas se rindan homenajes póstumos para honrar la memoria y la prolífica carrera de un hombre que dedicó su vida al trabajo tesonero, dejando una huella imborrable en la historia moderna del comercio dominicano.