Creación de dos nuevas provincias elevaría la burocracia y el gasto del Estado dominicano
La propuesta legislativa para la creación de dos nuevas demarcaciones provinciales en la República Dominicana ha encendido las alarmas en diversos sectores económicos y sociales debido al fuerte impacto fiscal que representaría para el presupuesto nacional. Los proyectos sometidos ante el Congreso Nacional plantean la división territorial de zonas estratégicas para fundar las provincias de Santa Lucía y Matías Ramón Mella. Esta iniciativa implicaría la incorporación automática de nuevas autoridades electas y designadas, lo que incrementaría sustancialmente la estructura administrativa del Estado dominicano.
El plan contemplado en el poder legislativo busca desmembrar partes del territorio de la provincia de San Juan para dar paso a Santa Lucía, mientras que en el caso de Matías Ramón Mella, la iniciativa pretende restar extensión a la actual provincia de Santo Domingo. Históricamente, la alteración del mapa político del país ha respondido en diversas ocasiones a intereses coyunturales antes que a verdaderas necesidades de planificación urbana o desarrollo regional. El nombramiento de nuevos representantes, tales como senadores, diputados y gobernadores, conlleva una carga salarial y operativa considerable para el erario público.
Diversos especialistas en gestión municipal y economía pública han reaccionado de manera crítica ante estas iniciativas, calificando como injustificada la expansión burocrática en un aparato estatal ya sobrecargado. Analistas advierten que la fragmentación territorial no garantiza una mejora en la calidad de los servicios básicos, ya que áreas prioritarias como salud, educación y agua potable dependen presupuestaria y ejecutivamente del Gobierno central y no de la cantidad de instancias provinciales existentes. Por ello, sostienen que elevar el número de legisladores solo generará un consumo ineficiente de recursos públicos.
Mientras las propuestas continúan bajo debate en las comisiones correspondientes del Congreso Nacional, se espera un intenso cabildeo entre los sectores que impulsan el proyecto y las voces que exigen mayor austeridad en el manejo de los fondos estatales. La discusión pone nuevamente sobre la mesa la urgencia de aplicar una ley de ordenamiento territorial integral que regule de forma técnica y objetiva las modificaciones en las fronteras internas del país, evitando que el gasto público continúe comprometiéndose en posiciones políticas innecesarias.