Un potente movimiento telúrico de magnitud 7,4 sacudió el territorio de Colombia, generando consecuencias devastadoras principalmente en la ciudad de Cali, donde las autoridades confirmaron un saldo preliminar de 35 personas fallecidas. El fenómeno natural también dejó al menos 188 desaparecidos y cerca de 700 heridos, mientras que los equipos de emergencia continúan evaluando los daños estructurales que comprometen a la infraestructura urbana de la región afectada.

La magnitud del desastre natural provocó el colapso de aproximadamente 5.000 viviendas, las cuales quedaron seriamente dañadas o totalmente destruidas tras el impacto del sismo. Las autoridades locales y los cuerpos de socorro se han desplegado por las zonas más críticas de Cali para coordinar las labores de búsqueda y rescate de las víctimas que aún permanecen bajo los escombros, enfrentando grandes dificultades debido a los cortes en los servicios básicos.

La tragedia ha generado una profunda consternación nacional e internacional, movilizando a diversas organizaciones humanitarias y generando miles de reacciones de solidaridad en las redes sociales. Diversas figuras públicas y líderes políticos han expresado sus condolencias a los familiares de los fallecidos, exigiendo una respuesta inmediata del gobierno central para canalizar ayuda humanitaria y recursos médicos hacia las zonas devastadas.

En las próximas horas se espera la actualización oficial de las cifras de víctimas por parte del puesto de mando unificado, mientras los rescatistas intensifican las labores antes de que disminuyan las probabilidades de encontrar sobrevivientes. La prioridad actual sigue siendo la atención médica de los heridos y el establecimiento de albergues temporales para las miles de familias damnificadas que perdieron sus hogares durante el terremoto.