El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió un enérgico rechazo ante la disposición del Gobierno de la República Dominicana de expulsar a varios miembros de su misión diplomática acreditada en Santo Domingo. Las autoridades de La Habana calificaron esta determinación oficial como un acto de subordinación a las presiones ejercidas por Estados Unidos para forzar el aislamiento internacional de la isla, marcando un punto de fricción crítico en el panorama geopolítico del Caribe.

La orden emitida por las autoridades dominicanas establece un plazo perentorio de siete días para que el personal afectado y sus familiares directos abandonen el territorio nacional, mientras que las motivaciones detrás de la medida se han mantenido bajo estricta reserva oficial. Asimismo, se ha generado una discrepancia en el balance de los afectados, pues mientras el Estado dominicano contabiliza a nueve funcionarios, la cancillería cubana afirmó que son diez representantes diplomáticos los alcanzados por la disposición.

En su declaración, el gobierno cubano defendió el accionar de su delegación en territorio dominicano, garantizando que sus diplomáticos han cumplido de manera cabal y rigurosa con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y las leyes locales. La Habana advirtió que esta medida sin precedentes recientes lesiona profundamente los vínculos bilaterales y debilita la confianza mutua entre ambos Estados, abriendo un debate sobre la influencia de las directrices de Washington en la región caribeña.

A pesar de la ruptura en el plano diplomático formal y la inminente salida de la delegación, Cuba enfatizó que mantendrá invariable su histórica relación de amistad y solidaridad con la población dominicana. La comunidad internacional y los analistas de política exterior se mantienen a la expectativa de nuevos pronunciamientos por parte del Gobierno dominicano para esclarecer las razones formales que condujeron a esta drástica medida.