El Gobierno dominicano ha tomado la decisión oficial de ordenar la salida de nueve miembros de la misión diplomática cubana en un plazo perentorio de siete días. Esta sorpresiva medida ha desatado un fuerte cruce de acusaciones entre ambas naciones, elevando de manera significativa la tensión bilateral en el Caribe y afectando las relaciones diplomáticas tradicionales que mantenían ambos países.

La medida adoptada por las autoridades dominicanas ocurre en el marco de la reciente deserción de atletas cubanos registrada durante el desarrollo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026. Este acontecimiento deportivo sirvió como catalizador para una serie de eventos que terminaron por tensar los canales diplomáticos y motivaron la intervención directa del Ejecutivo nacional en la composición de las delegaciones extranjeras presentes en el territorio.

Por su parte, el régimen de La Habana respondió de inmediato a la disposición oficial, atribuyendo la expulsión a supuestas presiones externas y a un marcado alineamiento con políticas internacionales de carácter hostil. Diversos sectores políticos y analistas internacionales han expresado su preocupación por el impacto que esta ruptura temporal o descenso en el nivel de interlocución diplomática pueda tener para la estabilidad regional y la cooperación bilateral.

Ante este escenario de incertidumbre, se espera que los diplomáticos afectados abandonen el país dentro del plazo establecido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, mientras la comunidad internacional observa de cerca los próximos pasos de ambas administraciones. Los expertos en derecho internacional advierten que este episodio podría marcar un punto de inflexión en la política exterior dominicana frente a los gobiernos de la zona antillana durante los próximos meses.