Una profunda preocupación impera en el país debido al notable incremento de niños y adolescentes en situación de calle detectados en la ciudad de Santiago. Durante el primer semestre de este año, la prestigiosa entidad Acción Callejera ha brindado asistencia a sesenta menores desamparados en la vía pública, una cifra alarmante que ya sobrepasa de manera significativa el registro total acumulado durante el transcurso del año pasado.

Del total de casos debidamente documentados, un grupo de treinta y cinco corresponde específicamente a infantes extranjeros que ingresaron solos a la República Dominicana y carecen por completo de parientes o tutores legales que garanticen su protección y bienestar. Muchos de estos jóvenes vulnerables se ven obligados a dormir bajo elevados y puentes, subsistiendo precariamente mediante la venta de diversos productos en transitadas avenidas y semáforos, quedando expuestos de forma constante a peligros sumamente graves y a situaciones de violencia urbana.

Ante esta compleja y delicada realidad social, diversas organizaciones comunitarias y la ciudadanía han manifestado su inquietud a través de múltiples plataformas, exigiendo una intervención más enérgica por parte de las instituciones estatales encargadas de velar por los derechos de la infancia. Organismos defensores de los derechos humanos y sociales han señalado la urgencia de coordinar respuestas integrales que no solo aborden la emergencia humanitaria en las calles, sino que también ataquen las causas estructurales que propician la migración infantil no acompañada y el abandono en el territorio nacional.

Como respuesta a esta crisis humanitaria, las autoridades competentes y los organismos especializados en bienestar infantil, entre los que destaca el rol de Conani, han comenzado a intensificar de manera sostenida diversos programas preventivos. El objetivo principal de estas acciones institucionales es lograr una reintegración segura de los menores afectados, garantizando su acceso a la educación, la salud y la protección legal necesaria para evitar que continúen expuestos a los riesgos de la vida en la vía pública durante el resto del año.