Indignación total tras enviar a tribunal de tránsito el caso de atropello de Nino Dólar
La decisión de un juez de declinar hacia un tribunal de tránsito el expediente judicial correspondiente al caso de Carlos José Troche Rodríguez, ampliamente conocido como Nino Dólar, ha provocado una ola de indignación colectiva y el absoluto rechazo por parte de los familiares de las víctimas. Los hechos que motivaron este proceso penal ocurrieron durante la madrugada del pasado 15 de agosto, cuando el imputado, a bordo de un vehículo, violó de manera flagrante la luz roja de un semáforo en la ciudad capital, embistiendo violentamente la motocicleta en la que se desplazaban los ciudadanos afectados.
De acuerdo con la relación de los hechos presentada formalmente por el Ministerio Público, el conductor no se detuvo tras el impacto inicial contra Wilmer Ernesto Rodríguez y su hija Wilkaren Massiel Rodríguez, quienes lamentablemente perdieron la vida a consecuencia de la gravedad de los golpes. Lejos de socorrer a los heridos o detener la marcha, el expediente detalla que el imputado continuó conduciendo, arrastrando los cuerpos sobre el pavimento y pasando por encima de ellos antes de darse a la fuga del lugar de los hechos, una circunstancia que ha agravado la percepción de sevicia y falta de humanidad en torno al suceso.
El impacto de este trágico acontecimiento ha trascendido el ámbito judicial, generando fuertes reacciones de repudio en la opinión pública, colectivos sociales y redes sociales, donde diversos sectores han expresado su solidaridad incondicional con los parientes de las víctimas. Durante diversas manifestaciones de protesta realizadas en las instalaciones del Palacio de Justicia, los familiares exigieron una justicia ejemplar y manifestaron su profunda preocupación de que la tipificación del caso como un simple delito de tránsito minimice la gravedad de la conducta asumida por el imputado tras el atropello mortal, reavivando el debate nacional sobre las sanciones a conductores temerarios.
Ante este panorama de tensión social y demanda de transparencia, se espera que las instancias superiores evalúen los recursos legales pertinentes para determinar si el proceso debe mantenerse bajo jurisdicción especializada en materia de tránsito o si procede una calificación jurídica más severa acorde con la magnitud de los daños causados. Este caso continúa bajo la atenta mirada de la sociedad dominicana, convirtiéndose en un referente crítico sobre la efectividad del sistema de administración de justicia frente a conductas imprudentes al volante que cobran vidas humanas inocentes en las vías públicas del país.