Con la lectura formal de la acusación elaborada por el Ministerio Público y de las querellas presentadas por las partes constituidas, dio inicio este viernes el juicio de fondo en contra de los hermanos Antonio y Maribel Espaillat [F1]. El proceso judicial se lleva a cabo en la sala del Primer Tribunal Colegiado por motivos de espacio, bajo la dirección del juez Franny González Castillo, correspondiente a la Cuarta Sala de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional [F1]. Durante esta primera jornada, el tribunal avanzó con la exposición de los cargos contenidos en un expediente de 156 páginas, el cual incluye 84 pruebas testimoniales, 35 periciales, 40 documentales, cinco materiales y 179 actuaciones procesales admitidas durante la etapa preliminar [F1]. La audiencia fue recesada hasta las tres de la tarde para continuar con la lectura de las acusaciones [F1].

Este proceso judicial se desarrolla a casi tres meses de que un magistrado decidiera que los propietarios de la discoteca Jet Set no serían juzgados por homicidio voluntario, tras una solicitud de los querellantes en la que se argumentó que los imputados no tenían la intención de provocar la tragedia [F1, F2]. El juicio busca determinar la responsabilidad penal por homicidio involuntario en relación con el colapso de la estructura ocurrido la madrugada del 8 de abril de 2025 [F1, F2]. Por un lado, el titular de la Dirección General de Persecución del Ministerio Público, Wilson Camacho, sostuvo que el negocio operó con una sistemática y grave negligencia en el mantenimiento y adecuación de sus instalaciones, ignorando el deterioro y colocando cargas adicionales sin resolver los problemas estructurales previos [F1, F2]. Por otro lado, la defensa de los hermanos Espaillat argumenta que el desplome no obedeció a la sobrecarga, sino a fallas ocultas de construcción y a un deterioro progresivo [F2].

La tragedia de la discoteca Jet Set, considerada uno de los centros nocturnos más emblemáticos de Santo Domingo, ha impactado profundamente a la sociedad dominicana debido a la magnitud de las pérdidas humanas y a la relevancia de varias de las víctimas [F1, F2]. El siniestro ocurrió mientras centenares de personas disfrutaban de una presentación del merenguero Rubby Pérez, quien perdió la vida junto a un miembro de su orquesta [F2]. Entre las 236 personas fallecidas también se encontraban figuras públicas como el exlanzador de las Grandes Ligas Otavio Dotel, el diseñador Martín Polanco y un hijo del ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella [F2]. Asimismo, el saldo mortal incluyó a ciudadanos extranjeros de diversas nacionalidades, tales como dieciocho venezolanos, tres hispano-dominicanos, dos franceses, un haitiano, una colombiana, una costarricense, un italiano y un keniano, además de dejar más de 180 personas heridas [F1, F2].

Durante la audiencia de apertura, el juez Franny González Castillo desestimó diversos incidentes presentados por la defensa, incluido un recurso para admitir a un consultor técnico como perito, decisión respaldada por el Ministerio Público bajo el argumento de que el Código Procesal Penal no impone dichas figuras como obligatorias para el juzgador [F1]. El juicio continuará con la evaluación de documentos y testimonios para esclarecer los hechos [F2]. De acuerdo con el marco legal aplicable, en caso de que los hermanos Espaillat sean hallados culpables del cargo de homicidio involuntario, se exponen a condenas de entre tres meses y dos años de prisión, debido a que la legislación dominicana no contempla penas acumuladas por la pluralidad de víctimas fatales [F2].