Gobierno proyecta la construcción de un nuevo puente basculante sobre el río Ozama con una inversión millonaria
El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones se encuentra a pocos días de adjudicar la construcción de un nuevo puente basculante sobre el río Ozama, una obra estimada en cuatro mil quinientos millones de pesos concebida para superar las limitaciones del actual puente flotante. Durante el proceso, el presidente Luis Abinader comparó el mecanismo de apertura con los puentes levadizos del sector Brickell en Miami, mientras que el ministro de la institución, Eduardo Estrella, indicó que el proyecto abarcará el diseño, la ingeniería de detalles, la construcción, el montaje y la puesta en servicio de la estructura en un plazo previsto de dos años. Por su parte, el comunicador Gustavo Marcelino, al participar junto a Domingo Ramírez en el programa El Nuevo Diario en la Noche transmitido por El Nuevo Diario TV, valoró de forma muy favorable la ejecución de esta infraestructura al considerarla indispensable para la movilidad urbana de la zona.
La necesidad de esta nueva vía responde al desgaste acumulado de la infraestructura actual, la cual ha operado durante aproximadamente tres décadas y muestra señales visibles de deterioro que afectan el flujo diario de los ciudadanos. Durante su intervención en el espacio digital, Marcelino recordó las dificultades de desplazamiento que experimentó al residir en la zona oriental, especialmente en las horas de mayor congestión vehicular. Asimismo, el proyecto gubernamental contempla que la estructura sea edificada a unos ochenta metros al sur del puente flotante actual, manteniendo la conexión paralela entre la avenida Francisco Alberto Caamaño Deñó, antigua avenida del Puerto, y el Malecón de Villa Duarte, integrándose de manera armoniosa con los requerimientos visuales frente a la Zona Colonial.
El impacto principal de la obra recaerá sobre los miles de residentes de Santo Domingo Este que se desplazan cotidianamente hacia el Distrito Nacional por motivos laborales, comerciales y educativos, enfrentando retrasos considerables debido a las aperturas de la estructura vieja. Actualmente, el movimiento de la estructura flotante interrumpe el paso vehicular por periodos de dos a tres horas para permitir el tránsito marítimo, una complicación que se reducirá a solo quince minutos con el nuevo sistema basculante de dos brazos que se elevarán hacia arriba. Adicionalmente, el diseño contempla carriles o facilidades destinadas al desplazamiento peatonal, de bicicletas y de motocicletas, ampliando las opciones de transporte para la ciudadanía, además de garantizar un canal libre entre pilas para el cruce de yates, remolcadores, buques y barcazas generadoras hacia los ríos Ozama e Isabela.
A pesar de los avances en el pliego de condiciones y el presupuesto base establecido por las autoridades, existen diversos elementos técnicos que aún no se encuentran definidos con precisión en los documentos públicos revisados. Entre los aspectos pendientes figuran la apariencia arquitectónica definitiva, las dimensiones exactas de las hojas móviles, el ancho del canal de navegación, el número definitivo de carriles, la altura de las pilas y el diseño detallado de los accesos viales. Del mismo modo, analistas como Gustavo Marcelino han planteado la necesidad de que el Ministerio de Obras Públicas aclare formalmente qué ocurrirá exactamente con el actual puente flotante una vez que la nueva estructura entre formalmente en funcionamiento.



