El pasado viernes, a las 12:56 hora local, un terremoto sacudio la region de Tonosi, en Panama, dejando a la poblacion sumida en una crisis humanitaria. El evento sismico, cuya magnitud es objeto de discrepancia entre organismos internacionales y locales —el Servicio Geologico de Estados Unidos lo cifro en 7,7, mientras que el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panama lo ajusto a 7,5—, ha provocado que los residentes enfrenten mas de 24 horas sin suministro de agua potable ni energia electrica. La situacion se agrava debido a la persistencia de mas de un centenar de replicas que mantienen a los habitantes en un estado de alerta constante y desesperacion.

El epicentro del sismo se localizo en las proximidades de Tonosi, una zona caracterizada por su economia basada en el sector primario y la presencia de pueblos con arquitectura colonial en la peninsula de Azuero. La infraestructura de la region ha sufrido daños severos, incluyendo afectaciones en edificios historicos de las plazas centrales y el bloqueo de las principales vias de acceso debido a deslizamientos de tierra, grietas y caida de arboles. Ante la imposibilidad de acceder por tierra, el Ejecutivo panameño ha tenido que recurrir al uso de helicopteros para realizar las labores de evaluacion de daños en las zonas mas aisladas.

El impacto humano del desastre es considerable, con un reporte oficial que contabiliza 27 personas heridas, aunque afortunadamente ninguna de gravedad. El sismo ha afectado a 426 viviendas, dejando a 2.130 personas en condiciones de vulnerabilidad, ademas de causar daños en 419 escuelas y diversas carreteras del interior del pais. En el parque central de Tonosi, que funciona actualmente como un campamento, hospital y comedor improvisado, personal de salud y voluntarios trabajan para asistir a los damnificados, muchos de los cuales han perdido sus hogares y presentan cuadros de ansiedad o lesiones fisicas derivadas del movimiento telurico.

Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno de Panama ha declarado el estado de emergencia nacional, medida que permitira canalizar hasta 100 millones de dolares para atender las necesidades inmediatas de la poblacion afectada. Mientras las autoridades locales distribuyen agua y gestionan la ayuda humanitaria, los vecinos permanecen a la espera del restablecimiento de los servicios basicos. La prioridad actual se centra en la evaluacion de los riesgos estructurales y la asistencia a las familias que, como Cristal Reyes y otros residentes, se encuentran desplazadas y bajo la incertidumbre de las constantes replicas que siguen sacudiendo el terreno.