El Centro de Operaciones de Emergencias ha ratificado la alerta verde para las provincias de La Vega, Monseñor Nouel y Santiago ante el riesgo de inundaciones repentinas y crecidas de ríos, arroyos y cañadas. Esta medida responde a los informes del Instituto Dominicano de Meteorología, que advierten sobre la incidencia de una vaguada en diversos niveles de la troposfera. La combinación de este fenómeno con un alto contenido de humedad en el ambiente favorece la formación de nubes de gran desarrollo vertical, lo que incrementa la probabilidad de precipitaciones significativas en el territorio nacional.

Las condiciones climáticas actuales son el resultado de una inestabilidad atmosférica que ha dejado un saldo considerable de daños en días recientes. Según los reportes oficiales, el periodo comprendido entre el 25 de octubre y el jueves pasado dejó un balance de 2,675 personas afectadas, 535 viviendas con daños y 51 comunidades que quedaron incomunicadas. La infraestructura también ha sufrido impactos severos, incluyendo el colapso del badén de Don Juan, daños en centros educativos y la interrupción del servicio de agua potable para más de 366,000 usuarios debido a la salida de operación de 39 acueductos.

El impacto de las lluvias ha sido notable en diversas zonas del país. En Santo Domingo Norte, el desbordamiento del río Ozama afectó a 500 viviendas, mientras que en San Pedro de Macorís, el río Soco dejó incomunicadas a nueve comunidades. Situaciones similares se han registrado en Pedernales, donde el río homónimo mantiene aislada la sección Los Arroyos, y en Monte Plata, donde el desbordamiento del río Yabacao ha afectado el acceso a la comunidad Mata de los Indios. Asimismo, en Barahona, la saturación de los suelos provocó la caída de un árbol que dañó una vivienda en la Cañada de Papoy.

Para la tarde de este jueves, los pronósticos meteorológicos anticipan aguaceros de moderados a fuertes, acompañados de tormentas eléctricas, ráfagas de viento y la posibilidad de granizadas. Estas condiciones se concentrarán principalmente en la Cordillera Central, el valle del Cibao, la zona fronteriza, así como en las regiones norte y noreste del país. Ante este panorama, las autoridades han instado a la población a evitar el cruce de cuerpos de agua y a abstenerse de utilizar balnearios en las provincias bajo alerta.

Finalmente, el Instituto Dominicano de Meteorología ha emitido recomendaciones específicas para el sector marítimo. Los operadores de embarcaciones frágiles, pequeñas y medianas deben navegar con precaución en las costas atlántica y caribeña. Esta advertencia se fundamenta en la reducción de la visibilidad causada por los aguaceros, las descargas eléctricas, las ráfagas de viento y la presencia de oleaje localmente alto, factores que complican las operaciones en el mar.