El presidente del Gobierno espanol, Pedro Sanchez, declaro ante el Congreso que el Ejecutivo no cuenta con evidencias solidas que confirmen una planificacion o ejecucion por parte de Marruecos en la llegada masiva de mas de 70.000 migrantes a Ceuta a finales de julio. Durante su intervencion, el mandatario socialista reitero su posicion frente a las criticas de la derecha y la extrema derecha, aunque condeno las declaraciones de ministros marroquies sobre la marroquinidad de Ceuta y Melilla, motivo por el cual convocaron a la embajadora marroquigin el pasado 21 de agosto.

La controversia sobre el papel de Rabat aumento tras la filtracion de un informe del Centro Nacional de Inmigracion y Fronteras de la Policia Nacional espanola, el cual senala una permisividad y pasividad de las fuerzas de seguridad marroquies durante el flujo migratorio, ademas de un despliegue policial menor al habitual. No obstante, el propio informe policial no acusa categoricamente al gobierno marroquigin de estar detras de la afluencia, mientras que Rabat ha negado cualquier organizacion o participacion en los cruces masivos, atribuyendo la situacion a redes de trafico de personas y desinformacion en internet.

La crisis migratoria desato una fuerte presion politica en Espana, evidenciada en protestas masivas organizadas en Madrid y otras ciudades por ayuntamientos y partidos de la oposicion como el Partido Popular y Vox, donde los manifestantes exigieron la dimision de Sanchez y denunciaron el abandono de los habitantes locales. Mientras los partidos opositores y residentes de Ceuta acusan al Ejecutivo de una gestion inadecuada y tardia que deja a la ciudad con miles de migrantes en campamentos improvisados, el gobierno sostiene que la oposicion hace un uso politico de la crisis y atribuye los cruces a bulos difundidos en redes sociales sobre la seguridad de la valla fronteriza.

A pesar de la tension politica y las reclamaciones territoriales historicas de Marruecos sobre los enclaves norteafricanos, Pedro Sanchez aseguro en el Parlamento que las ciudades de Ceuta y Melilla son espanolas desde hace siglos y asi continuaran. Asimismo, el jefe de gobierno defendio la necesidad de que el rey Felipe VI visite ambos territorios en las proximas semanas para refrendar el compromiso absoluto del Estado espanol con su soberania, recordando que la ultima visita real de esta naturaleza ocurrio en noviembre de 2007 de la mano del rey Juan Carlos.