Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han impedido el tránsito de cien barcos comerciales con destino o procedencia de puertos iraníes durante los últimos sesenta días. Esta operación, calificada por el Comando Central estadounidense como un muro de acero, se ha ejecutado bajo la premisa de que ninguna embarcación ha logrado atravesar el bloqueo sin la autorización previa de las fuerzas militares desplegadas en la zona. El organismo militar, con sede en Florida, ha enfatizado que su personal se mantiene concentrado en el cumplimiento de esta misión estratégica en el estrecho de Ormuz.

La actual fase de bloqueo fue instaurada el 14 de julio por orden del presidente Donald Trump, quien decidió finalizar el acuerdo marco de alto el fuego suscrito el 17 de junio debido a los ataques continuos contra la navegación comercial. Este despliegue sucede a un primer periodo de restricciones, comprendido entre el 13 de abril y el 18 de junio, durante el cual las fuerzas estadounidenses desviaron más de 140 buques, inhabilitaron nueve embarcaciones que omitieron las órdenes y permitieron el paso de más de 50 naves con ayuda humanitaria. La tensión se ha visto agravada por la reanudación de ataques cruzados entre Washington y Teherán desde el 30 de agosto.

El impacto de este conflicto se refleja directamente en los mercados energéticos globales, dado que el estrecho de Ormuz canalizaba el 20 por ciento del crudo mundial antes del inicio de la guerra en febrero. Como consecuencia de la inestabilidad, el precio del crudo intermedio de Texas cerró la semana en 100,5 dólares por barril. Paralelamente, el gobierno iraní enfrenta una situación económica crítica, con una inflación interanual del 87,9 por ciento en julio y una reducción del 35 por ciento en sus exportaciones e importaciones, según declaraciones del presidente Masoud Pezeshkian ante el Foro Económico de los BRICS.

En el plano diplomático, la situación permanece en un punto muerto. Mientras el presidente Trump ha manifestado desde Irlanda que el conflicto concluirá tras las elecciones de medio término del 3 de noviembre, el Parlamento iraní sostiene que cualquier diálogo carece de sentido mientras Estados Unidos no acepte las condiciones impuestas por Teherán. Por su parte, Irán ha anunciado que mantendrá una reunión en Mascate con representantes de Omán y países del golfo Pérsico para intentar establecer rutas marítimas provisionales y seguras, buscando aliviar la presión sobre la navegación comercial en la región.