El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, expresó su agradecimiento este lunes al apoyo brindado por la Unión Europea y el Banco Central Europeo al plan de sanciones presentado la semana pasada por Washington contra Irán, el cual busca elevar la presión sobre los países que mantienen relaciones comerciales con Teherán. Durante su intervención en el foro del G20 de ministros de Finanzas celebrado en Asheville, Carolina del Norte, Bessent hizo una breve referencia al respaldo europeo hacia esta iniciativa económica denominada Paria Económico, destacando la firme declaración de apoyo a las operaciones financieras contra el régimen iraní sin ofrecer mayores detalles.

Esta estrategia financiera se desarrolla a más de seis meses del inicio de la guerra y tiene como objetivo principal cortar las vías de ingreso y financiación del gobierno iraní para aislar económicamente a Teherán, en un contexto donde el propio presidente estadounidense, Donald Trump, anticipó que la administración planea imponer esta semana sanciones contra otro banco y calificó tanto las medidas económicas como las militares como efectivas. Paralelamente a la ofensiva económica, la tensión escaló con el retorno de los ataques recíprocos en Oriente Medio, luego de que Estados Unidos confirmara una ofensiva contra objetivos en la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz, para destruir cohetes con minas marinas que la Guardia Revolucionaria pretendía colocar, mientras que Irán respondió con ataques contra instalaciones estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos.

La combinación de estas acciones militares y las restricciones financieras plantea desafíos notables debido a los vínculos comerciales que otros países mantienen con Irán, destacando el caso de China, que funge como el mayor socio comercial y principal comprador de su petróleo. Al respecto, el secretario del Tesoro afirmó que mantendrá conversaciones con sus homólogos chinos durante las reuniones del G20 y sostuvo que todas las opciones se encuentran sobre la mesa frente a la posibilidad de imponer sanciones a Beijing por continuar con sus adquisiciones de crudo, rechazando los señalamientos de que Washington sea renuente a confrontar comercialmente a China y asegurando que ambos gobiernos comparten el objetivo de reabrir el estrecho de Ormuz y evitar que Teherán desarrolle un arma nuclear.

Las medidas del Departamento del Tesoro han reflejado cierta cautela frente a socios comerciales clave, como ocurrió cuando el gobierno estadounidense se negó finalmente a penalizar a las sucursales en Emiratos Árabes Unidos de Banque Misr, el segundo banco más grande de Egipto, tras haber presentado inicialmente una propuesta regulatoria que habría bloqueado su acceso al sistema financiero de Estados Unidos. La situación en el estrecho de Ormuz, por donde transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado por vía marítima a nivel mundial, mantiene en alerta a los mercados energéticos y a los ministros de finanzas reunidos en Carolina del Norte, mientras el gobierno estadounidense continúa evaluando los pasos a seguir con otros grandes socios comerciales como India.