Crisis ferroviaria en España tras quedar atrapados cientos de pasajeros en tren
Un convoy de la compañía Ouigo, identificado como el servicio 6775 que cubría la ruta entre Murcia y Valladolid con parada en Madrid-Chamartín, quedó inmovilizado este jueves en el túnel de El Regajal, ubicado en el municipio de Ontígola. El incidente, ocurrido en la mañana del 29 de octubre, se originó por un problema en la catenaria, el sistema de cables aéreos que suministra energía eléctrica a los trenes. Según los reportes, un enganchón del pantógrafo provocó un fuerte golpe que derivó en la pérdida de velocidad y la detención total del convoy, dejando a 454 pasajeros atrapados en el tramo comprendido entre Valdemoro y Villarrubia de Santiago.
Este suceso ocurre apenas un día después de un grave accidente ferroviario en Urda, Toledo, donde la colisión de dos trenes de alta velocidad resultó en la muerte de 69 personas. En dicho siniestro, la maquinista de un tren de la empresa Iryo se detuvo ante una señal en blanco y, tras intentar reiniciar el sistema de seguridad LZB en dos ocasiones sin éxito, buscó asistencia en el centro de control de Adif. Mientras se gestionaba la comunicación, el tren fue impactado por un convoy de la estatal Renfe. La proximidad temporal entre ambos eventos ha reavivado la preocupación pública sobre la seguridad y la fiabilidad de la infraestructura ferroviaria en España.
La avería en el tren de Ouigo generó condiciones adversas para los 454 pasajeros a bordo. Ante la interrupción del suministro eléctrico, la tripulación se vio obligada a apagar el aire acondicionado y la iluminación principal para conservar la batería, lo que provocó un aumento de la temperatura en los vagones y dificultades para utilizar los servicios sanitarios y abrir las puertas. Aunque no se reportaron personas heridas durante este incidente, la situación causó inquietud entre los viajeros debido al antecedente inmediato del choque en Urda.
Para resolver la incidencia, la compañía ferroviaria coordinó el envío de un tren de asistencia con el objetivo de realizar un transbordo de los pasajeros. Esta operación requirió la implementación de medidas de seguridad específicas para permitir el desplazamiento de los usuarios entre las vías. Actualmente, los equipos técnicos trabajan en la reparación de la infraestructura dañada, mientras se mantiene la interrupción de la circulación por una de las vías afectadas en el tramo de Ontígola.
Las autoridades y las empresas operadoras enfrentan ahora el reto de esclarecer las causas técnicas de ambos eventos. Mientras que en el caso de Ouigo se ha identificado un fallo en la catenaria, en el accidente de Urda se investiga la caída del sistema LZB en un tramo de 63 kilómetros, una distancia considerada anormalmente extensa que, según fuentes cercanas a Iryo, dificultó los intentos de reinicio del sistema por parte de la maquinista antes de la colisión.



