Trump autoriza a Bukele a intensificar operaciones militares en Haití
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, obtuvo el respaldo de su homólogo estadounidense, Donald Trump, para incrementar la presencia militar salvadoreña en Haití. Durante una conversación telefónica sostenida el pasado martes 27 de octubre, el mandatario estadounidense autorizó a Bukele a ejecutar las acciones que considere necesarias en el territorio caribeño. Esta decisión se enmarca en un acuerdo bilateral que permite la actuación de las fuerzas salvadoreñas, las cuales operan bajo el consentimiento del Gobierno haitiano para enfrentar la crisis de seguridad provocada por las pandillas locales.
La intervención salvadoreña tiene como detonante la desaparición de cuatro aerotécnicos de ese país, quienes fueron emboscados por grupos armados el pasado 18 de octubre en las cercanías de Puerto Príncipe. Ante este suceso, el Gobierno de El Salvador ha desplegado cerca de 2,000 efectivos y ha advertido que la intensidad de sus operaciones dependerá de la respuesta de las estructuras criminales. Bukele ha enfatizado que la prioridad absoluta es la recuperación con vida de sus compatriotas, asegurando que, de lograrse este objetivo, las tropas se retirarían de inmediato del territorio haitiano.
El despliegue de las fuerzas salvadoreñas se desarrolla de manera paralela a la Fuerza de Supresión de Pandillas respaldada por las Naciones Unidas y a las actividades de la empresa de seguridad privada Vectus Global, vinculada a Erik Prince. Esta presencia militar afecta directamente a las zonas bajo control de pandillas, las cuales han sido señaladas como responsables de la inestabilidad y los desplazamientos poblacionales en el país. A pesar del respaldo verbal de Trump, la administración estadounidense ha mostrado cautela; el secretario de Estado, Marco Rubio, ha mantenido distancia frente a una intervención directa y se ha negado la solicitud salvadoreña de proveer equipos militares como drones y aviones de transporte.
Aunque el despliegue inicial es de 2,000 soldados, fuentes informadas sugieren que esta cifra podría duplicarse o triplicarse en el futuro cercano, aunque esta posibilidad no ha sido confirmada como una decisión oficial. Ante la negativa de Estados Unidos de suministrar equipo militar, han surgido reportes que señalan a Colombia como un posible intermediario no oficial para abastecer a las tropas salvadoreñas. Mientras tanto, la operación continúa en un escenario complejo donde la coordinación entre las fuerzas internacionales, la policía local y el contingente salvadoreño sigue siendo un punto de análisis y debate internacional.



