Pedro Alliana asumió este viernes la presidencia de Paraguay tras la destitución de Santiago Peña, quien fue hallado culpable en un juicio político por sus vínculos con la entidad financiera Ueno Bank. El acto de juramentación se llevó a cabo en una sesión extraordinaria del Congreso, donde el presidente del órgano legislativo, Basilio Núñez, le impuso la banda y el bastón de mando. En su primer mensaje a la nación, el nuevo mandatario garantizó que los ciudadanos afectados por el colapso financiero de dicho banco recibirán una compensación plena, enfatizando que su administración no permitirá que los ahorristas enfrenten esta crisis en soledad.

El cambio de mando se produjo después de que el Senado paraguayo declarara a Peña culpable de mal desempeño de funciones, debido a las millonarias transferencias de fondos estatales que recibió Ueno Bank durante su gestión. La transición se consolidó luego de que la Cámara de Diputados rechazara, el jueves previo, una propuesta para iniciar un juicio político contra el propio Alliana, quien fue la fórmula presidencial de Peña en las elecciones de 2023. Tras la asunción de Alliana, Antonio Barrios prestó juramento como nuevo vicepresidente, dejando su curul en el Senado para integrarse al Poder Ejecutivo, el cual completará el periodo gubernamental hasta agosto de 2028.

La crisis financiera, detonada por la orden de disolución emitida el pasado martes por el Banco Central del Paraguay, ha impactado a aproximadamente 2,94 millones de clientes. Entre los afectados se encuentran particulares y diversas instituciones, destacando el caso del Instituto de Previsión Social, cuyos recursos se mantienen actualmente congelados. Ante esta situación, el presidente Alliana ha instruido a su gabinete tomar acciones inmediatas para devolver los ahorros, priorizando a los sectores más vulnerables y exigiendo resultados concretos a los funcionarios encargados de la ejecución de estas medidas.

En su discurso inaugural, el mandatario marcó una clara diferencia con el estilo de gobierno de su antecesor, al declarar que su gestión se centrará en los asuntos internos del país y no en la agenda internacional. Alliana instó a sus ministros a limitar los viajes al exterior a situaciones estrictamente impostergables, reafirmando su compromiso con los principios doctrinarios del Partido Colorado, fuerza política que ha gobernado Paraguay durante más de siete décadas. El presidente subrayó que no tolerará la falta de diligencia en la resolución de la crisis bancaria, exigiendo a su equipo de trabajo una respuesta efectiva ante el descalabro financiero que atraviesa la nación.