La República Dominicana acumuló un déficit comercial de 27,755 millones de dólares con la República Popular China durante el período comprendido entre los años 2019 y 2025. Según los datos analizados por ProDominicana, las exportaciones nacionales hacia el gigante asiático se mantuvieron prácticamente estancadas al registrar apenas 1,852 millones de dólares, mientras que las importaciones procedentes de ese mercado alcanzaron la considerable suma de 29,607 millones de dólares en idéntico lapso.

El politólogo e internacionalista Juan González, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, explicó que esta marcada brecha comercial refleja que las expectativas económicas planteadas al establecerse relaciones diplomáticas en 2018 aún no se han cumplido. Durante 2025, las compras locales de bienes chinos ascendieron a 5,381 millones de dólares frente a ventas nacionales de solamente 309 millones de dólares, lo que evidencia un desequilibrio equivalente a cerca del 95 por ciento del intercambio bilateral de ese año, mientras que en 2019 las exportaciones nacionales se situaban en 275 millones de dólares.

Este comportamiento comercial sitúa a China en un distante séptimo lugar entre los destinos de las exportaciones dominicanas, superado por economías como Estados Unidos, India, Haití y Canadá, al tiempo que se consolida como el segundo proveedor de mercancías del país por detrás de Estados Unidos. El desequilibrio también se extiende al sector servicios, ya que los cerca de 28,000 visitantes procedentes de China reportados por el Banco Central en 2025 representan una proporción mínima dentro de las 11.6 millones de llegadas de turistas registradas en el país, contrastando con el flujo consolidado de más de 23,500 millones de dólares aportado por Estados Unidos mediante remesas, exportaciones, turismo e inversión extranjera.

El crecimiento desproporcionado de las importaciones chinas genera preocupación sobre sus posibles efectos en sectores estratégicos como las zonas francas, que concentran dos terceras partes de las exportaciones dominicanas de bienes y una parte fundamental del empleo formal. Ante este escenario, el analista indicó que las autoridades y las asociaciones del sector deben estudiar mecanismos de protección frente a la entrada masiva de componentes y materias primas que puedan vulnerar la competitividad de la planta productiva local.

Finalmente, se considera imperativo que las relaciones económicas con Pekín evolucionen hacia un esquema más equitativo que permita elevar las ventas dominicanas hacia ese mercado y aliviar la fuerte presión que el déficit ejerce sobre la balanza de pagos nacional. Las autoridades gubernamentales mantienen la responsabilidad de gestionar ante las instancias chinas un intercambio comercial más equilibrado y fructífero para la economía dominicana.