El presidente de la República, Luis Abinader, fue proclamado este domingo como el nuevo presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para el periodo 2026-2030, tras haber sido electo en agosto mediante una plancha única consensuada por la Dirección Ejecutiva de la organización. Durante el cierre de la XXIV Convención Nacional Ordinaria, el mandatario asumió el liderazgo del partido oficialista con el propósito de consolidar su estructura y proyectar victorias electorales más allá del año 2028, enfatizando que su gestión se centrará en fortalecer la institucionalidad y la democracia interna.

La nueva directiva del partido incluye a Deligne Asención como primer vicepresidente ejecutivo, seguido por Milagros Ortiz Bosch, Eddy Olivares, Nelson Arroyo y Salvador Ramos en las vicepresidencias restantes. Asimismo, Juan Garrigó Mejía fue designado como secretario general en sustitución de Carolina Mejía, mientras que Gloria Reyes asumió la secretaría nacional de Organización. Este relevo generacional y de funciones busca preparar a la organización para los desafíos políticos futuros, manteniendo un puente de comunicación entre el Gobierno y la estructura partidaria sin desvirtuar sus roles independientes.

La llegada de Abinader a la presidencia del PRM ha sido valorada por dirigentes como Roberto Ángel Salcedo, quien destacó que este movimiento garantiza el equilibrio, la unidad y el éxito de cara al proceso electoral de 2028. Según Salcedo, el compromiso del mandatario de asegurar un entorno imparcial para los miembros con aspiraciones legítimas es fundamental para preservar la transparencia dentro de la organización. Por su parte, Abinader subrayó que su responsabilidad no es imponer herederos políticos, sino asegurar que los aspirantes compitan bajo reglas claras y democráticas.

En su discurso, el nuevo presidente del PRM advirtió sobre los riesgos de que los partidos se enamoren del poder y olviden sus propósitos fundacionales, instando a la militancia a no convertir al Estado en un instrumento de la organización. Abinader enfatizó que, aunque existirán diferencias naturales entre los aspirantes presidenciales, estas no deben fracturar al partido, ya que el verdadero adversario se encuentra fuera de la estructura, enfrentando problemas como la inseguridad y la desigualdad. El mandatario concluyó que la confianza ciudadana se construye mediante el ejemplo y los resultados, más allá de la simple obtención de votos en las urnas.