Resultados de pruebas PISA exponen brechas críticas en la preparación educativa dominicana
Los recientes resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) han generado una profunda preocupación en el sector académico dominicano, al revelar que el país carece de los recursos humanos necesarios para integrarse con éxito en la economía del conocimiento. El economista Antonio Ciriaco, vicerrector administrativo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, calificó como alarmante que más del 75 por ciento de los estudiantes mayores de 15 años se sitúen por debajo del promedio en las evaluaciones, destacando un desempeño deficiente en matemáticas, lectoescritura y ciencias que coloca a la nación en los últimos lugares del ranking regional.
Este escenario educativo ha motivado pronunciamientos desde diversas instituciones de educación superior. El rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, el reverendo padre Secilio Espinal, enfatizó durante una reciente ceremonia de graduación que, si bien la inversión y el acceso a la educación son indispensables, estos no son suficientes si los estudiantes no logran desarrollar capacidades de razonamiento, creación y participación plena en la sociedad. Tanto Ciriaco como Espinal coinciden en que el modelo actual, basado en gran medida en la explotación de recursos naturales, resulta insostenible a largo plazo frente a las exigencias de un mercado global que demanda competencias técnicas avanzadas.
El impacto de esta deficiencia educativa afecta directamente la capacidad del país para transformar sus materias primas, como el cacao o el oro, en productos de mayor valor agregado. Según el análisis de Ciriaco, la falta de una formación técnica especializada impide que la República Dominicana lidere sectores emergentes como la industria de los microprocesadores, lo que obligaría al país a importar talento extranjero en lugar de aprovechar su propio capital humano. Esta situación se agrava por la desconexión entre las políticas públicas y las necesidades reales de aprendizaje, lo que limita las oportunidades de desarrollo integral para los jóvenes profesionales que egresan de las universidades.
Ante este panorama, las autoridades académicas han instado a trascender los ciclos políticos para establecer políticas educativas sostenibles que prioricen la calidad docente y el aprendizaje efectivo. El vicerrector de la UASD advirtió que soluciones administrativas, como la fusión de ministerios, no resolverán los problemas estructurales de fondo, sugiriendo en su lugar un enfoque holístico similar al de las naciones asiáticas líderes. Por su parte, la comunidad universitaria subraya la necesidad de que los nuevos profesionales actúen con ética y pensamiento crítico, asumiendo el compromiso de contribuir a una sociedad que requiere urgentemente elevar sus estándares de conocimiento para no quedar al margen de los avances tecnológicos globales.



